Melani.

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Soy la dama del viento…

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Déjame  algo  de  ti  en  el  viento

asi  puedo  abrazarte .

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El alma…

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Caminar…

       Feliz  por  haberte  conocido.

Me  encanta la  forma  en que  me  hablas  y  la  forma  en queme haces  reir  y   a veces  llorar. Me  encanta  tu  forma de  mirar  y  luego  me  besas  en  la  cara.Me  encanta  recorrer  el  camino a  tu  lado, y  rodear  tu  cintura  con  mi  brazo, me  encanta cuando me  miras  y  me sonrie.  Me encanta  la  manera  en  que  hablas y  cuentas  tus  cosas aunque  a veces  no  te  entiendo, y la forma en que  dices  que  no  tienes  miedo  de llorar y  demostrar   tus  sentimientos…y  cuando me  llamas  sólo  para  decirme  “buenas  noche”  “feliz descanso”.Me  encanta  la  forma  en  que  susurras  en  mi  oido ,  por  la   forma en que  tu voz  suena  tan  cerca de  mi  que parece  que estoy  soñando.  Me  encanta  estar  contigo  y   soy  feliz  de  haberte  conocido 

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La fatiga de jorge F. Hernández

Huyy qué bien se lo pasa el viejo.

SENDERO blog

Luego de doce horas en vuelo, el viejo cerró su libro y se bajó de la hamaca.
hamaca

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La cocina de Carlos Arguiñano


No importa…

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No importa cómo amanezcas, 
pero levantate ,
arréglate  y  brilla. 


El mar…

El mar me  lo  dijo, si,  me aviso , lo sé, intentó  convencerme  del  peligro que  supone  nadar  contracorriente ,  pero   el  rumor  de  sus  olas  no  me  dejó  escucharlo.


La consulta

Una historia muy hermosa con un final triste.

SENDERO blog

El frío del altiplano se colaba en la sala de urgencias ginecológicas del hospital. Un fino sudor brotaba de la nariz afilada que hacía resaltar sus ojeras. El cabello oscuro y crespo tenía gotas de agua que al combinar con la luz mercurial, parecía centellear. La lividez de su cara se acentuaba cada vez que se intensificaba el dolor. Eran las tres de la mañana.
 Mi compañero de guardia, arropado con una manta, dormía profundamente. Los cubículos separados por cortinas de plástico daban al espacio olores del yodo, de mercurio y tufo de sangre.
Nos conocimos en la Cruz Roja. Un domingo la invité a salir a caminar por el parque y disfrutamos de un fin de semana diferente. De regreso en el autobús, recostó su mejilla. La abracé. Mi boca reconoció el contorno de sus labios. Eso fue, no pasó de ahí. Nos dejamos de ver y ahora ella…

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